Durante años, el andador se utilizó pensando que podía ayudar al bebé a mantenerse de pie y aprender a caminar antes. Sin embargo, hoy sabemos que no enseña a caminar y que su uso puede interferir con algunas etapas del desarrollo motor, además de aumentar el riesgo de accidentes.
Entonces, ¿por qué se siguen utilizando? ¿Qué ocurre realmente cuando un bebé se desplaza dentro de un andador? Te lo explicamos.
¿Qué es un andador y por qué se popularizó?
El andador clásico es una estructura con ruedas y un asiento en el centro que mantiene al bebé parcialmente suspendido mientras puede impulsarse con los pies.
Durante mucho tiempo se popularizó porque permitía al bebé desplazarse antes de saber caminar y, al mismo tiempo, mantenerlo entretenido. El problema es que moverse con un andador no reproduce el patrón que necesita aprender para caminar de forma independiente.
Cómo puede afectar al desarrollo motor

Para aprender a caminar, el bebé necesita experimentar por sí mismo: girarse, desplazarse por el suelo, ponerse de pie, perder el equilibrio, volver a apoyarse y coordinar progresivamente todo el cuerpo.
El andador modifica parte de este aprendizaje porque sostiene al bebé y le permite desplazarse sin controlar completamente su equilibrio.
Esto puede reducir oportunidades para trabajar de manera espontánea:
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El equilibrio y las reacciones de protección.
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La fuerza del tronco y de las piernas.
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La coordinación necesaria para pasar del suelo a la bipedestación.
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El control corporal durante los primeros pasos.
Por eso, pasar tiempo libremente en el suelo resulta mucho más interesante para el desarrollo motor que intentar adelantar la marcha.
¿Por qué el andador puede favorecer que el bebé vaya de puntillas?

Una de las posturas frecuentes dentro del andador es impulsarse apoyando principalmente el antepié o las puntas de los pies.
Como el asiento soporta parte del peso corporal, el bebé puede desplazarse sin necesitar apoyar completamente el talón. Si este patrón se repite durante mucho tiempo, puede reforzar una forma de movimiento diferente a la que utiliza durante una marcha independiente.
Esto no significa que utilizar un andador provoque necesariamente una marcha de puntillas permanente, pero es otra razón para no emplearlo como herramienta para enseñar a caminar.
El mayor problema: el riesgo de accidentes
Más allá del desarrollo motor, uno de los principales motivos por los que se desaconsejan los andadores es la seguridad.
Las ruedas permiten que un bebé alcance rápidamente lugares a los que normalmente todavía no podría acceder. Esto aumenta el riesgo de:
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Caídas por escaleras.
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Golpes y vuelcos.
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Quemaduras.
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Acceso a objetos, superficies o productos peligrosos.
El bebé puede desplazarse más rápido de lo que su capacidad de reacción y control corporal le permite gestionar.
Andador, saltarín o parque de actividades: ¿son lo mismo?
No exactamente.
El andador con ruedas es el que genera mayor preocupación porque permite desplazamientos rápidos y modifica la forma en la que el bebé se sostiene y se mueve.
Los saltarines o centros de actividades fijos no presentan el mismo riesgo de desplazamiento, pero tampoco deberían ocupar gran parte del tiempo del bebé. Lo ideal es utilizarlos de manera puntual y priorizar siempre el movimiento libre.
Un espacio seguro preparado en el suelo continúa siendo una de las mejores opciones.
¿Qué utilizar en lugar del andador?
No hace falta ningún dispositivo para enseñar a un bebé a caminar. Podemos favorecer su desarrollo de una manera mucho más sencilla:
Tiempo en el suelo
Permite que pueda girarse, gatear, sentarse, levantarse y explorar a su ritmo.
Juguetes que inviten al movimiento
Colocar objetos ligeramente alejados puede animarlo a desplazarse sin obligarlo a adoptar una postura para la que todavía no está preparado.
Un entorno seguro
Cuando empieza a ponerse de pie, disponer de muebles estables o superficies donde pueda apoyarse le permite experimentar de forma progresiva.
Evitar forzar la marcha
Cada bebé sigue su propio ritmo. Adelantar artificialmente la posición de pie o los primeros pasos no significa que vaya a caminar mejor ni antes.
¿Y qué calzado necesita durante esta etapa?

Antes de caminar de forma independiente, el bebé no necesita zapatos para aprender a hacerlo. Siempre que el entorno sea seguro y la temperatura lo permita, estar descalzo facilita el movimiento del pie y el contacto con el suelo.
Si necesita protección dentro de casa, pueden utilizarse calcetines antideslizantes.
Cuando empiece a caminar fuera, el calzado debería proteger sin limitar innecesariamente el movimiento: ligero, flexible, con espacio suficiente para los dedos y sin elementos rígidos innecesarios.
Modelos infantiles como Lejan Melrose® Kids, con puntera anatómica y suela flexible, siguen esta idea de acompañar al pie durante los primeros pasos sin intentar dirigir su movimiento.
Entonces, ¿los andadores ayudan a caminar antes?
No. El andador permite que el bebé se desplace antes, pero desplazarse dentro de un dispositivo no es lo mismo que aprender a caminar.
El aprendizaje de la marcha necesita equilibrio, fuerza, coordinación, información sensorial y muchas horas de exploración libre. Para conseguirlo, el mejor punto de partida sigue siendo mucho más sencillo: suelo, movimiento y tiempo.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si mi bebé ya ha utilizado un andador?
Haberlo utilizado no significa que vaya a desarrollar un problema. Simplemente puede dejar de utilizarse y favorecer más tiempo de movimiento libre en el suelo.
¿Los saltarines son igual de perjudiciales?
No tienen exactamente los mismos riesgos que un andador con ruedas, pero conviene utilizarlos de forma limitada para que no sustituyan el tiempo de movimiento libre.
¿Cuándo necesita zapatos un bebé?
Principalmente cuando empieza a caminar de manera independiente por superficies exteriores donde necesita protección.
¿Cómo puedo estimular la marcha sin andador?
Ofreciéndole espacio seguro para moverse, oportunidades para ponerse de pie por sí mismo, juguetes que incentiven el desplazamiento y, sobre todo, respetando su ritmo de desarrollo.
Pon a prueba lo aprendido
Responde las preguntas para comprobar cuánto sabes sobre este tema.
1. ¿Los andadores ayudan al bebé a aprender a caminar antes?
2. ¿Qué apoyo puede favorecer el andador mientras el bebé se desplaza?
3. ¿Cuál es uno de los principales riesgos de los andadores con ruedas?
4. ¿Qué alternativa es más recomendable para favorecer el desarrollo motor?
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