Ver a un bebé andar de puntillas puede llamar mucho la atención, especialmente cuando está empezando a caminar. En los primeros pasos es relativamente frecuente que los niños prueben diferentes formas de apoyo mientras desarrollan el equilibrio y coordinan su marcha.
La mayoría de las veces se trata de algo transitorio. Sin embargo, cuando caminar de puntillas se mantiene en el tiempo, aparece de forma constante o se acompaña de otros signos, conviene valorar qué puede estar detrás.
¿Qué significa que un bebé ande de puntillas?

Hablamos de marcha en puntillas cuando el niño camina apoyando principalmente el antepié y los dedos, sin que el talón llegue a contactar con el suelo de forma habitual.
Durante el aprendizaje de la marcha pueden aparecer pasos de este tipo de manera ocasional. El patrón de caminar todavía está madurando y no todos los niños empiezan apoyando el pie de la misma manera.
Lo importante no es un paso aislado, sino observar con qué frecuencia ocurre, si afecta a ambos pies y si el niño puede apoyar el talón cuando quiere.
Causas frecuentes de andar de puntillas
Marcha en puntillas habitual o idiopática
En algunos niños no se identifica ninguna alteración que explique este patrón. Pueden caminar correctamente apoyando toda la planta, pero tienden a ponerse de puntillas de forma habitual.
En estos casos se habla de marcha idiopática en puntillas, un diagnóstico que se realiza después de descartar otras posibles causas.
Exploración y aprendizaje de la marcha
Cuando un bebé empieza a caminar experimenta constantemente con su cuerpo: cambia la posición de los pies, abre más las piernas, acelera, se agacha o se eleva sobre los dedos.
Por eso, ponerse de puntillas de manera puntual puede formar parte de esta etapa de exploración.
Rigidez o acortamiento de la musculatura posterior
Si existe una limitación para llevar el tobillo hacia arriba, por ejemplo por tensión en los gemelos o en el tendón de Aquiles, puede resultar más difícil apoyar completamente el talón.
Cuando esto ocurre de forma persistente debe valorarlo un profesional.
Factores sensoriales
Algunos niños buscan o evitan determinados estímulos al contactar con el suelo y pueden modificar su forma de caminar. Esto no significa por sí solo que exista un trastorno del desarrollo, pero puede ser un dato más a tener en cuenta durante una valoración completa.
Causas neurológicas o musculares
Con mucha menos frecuencia, la marcha persistente en puntillas puede aparecer asociada a determinadas alteraciones neurológicas, musculares o del desarrollo.
Por eso es importante no valorar únicamente cómo coloca el pie, sino también el desarrollo motor general del niño.
¿Cuándo conviene consultar?
No es necesario alarmarse porque un bebé se ponga de puntillas alguna vez. Sí es recomendable comentarlo con el pediatra, fisioterapeuta infantil o profesional sanitario si:
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camina de puntillas de manera prácticamente constante;
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el patrón persiste conforme crece;
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solo ocurre en una pierna;
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no consigue apoyar el talón aunque se lo pidamos;
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aparece rigidez importante en tobillo o pierna;
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hay caídas muy frecuentes o dificultades evidentes para caminar;
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aparecen diferencias claras entre ambos lados del cuerpo;
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pierde habilidades motoras que ya había adquirido.
La asimetría o la regresión de habilidades son especialmente importantes y justifican una valoración profesional.
Qué se puede hacer en casa

En un niño que está aprendiendo a caminar y no presenta señales de alarma, lo más útil suele ser ofrecer oportunidades de movimiento libre.
Pasar tiempo en el suelo, levantarse y agacharse jugando, caminar por distintas superficies seguras y moverse descalzo dentro de casa cuando las condiciones lo permiten proporciona diferentes estímulos al pie y favorece que el niño experimente distintas formas de apoyo.
No es necesario corregir continuamente al bebé diciendo que “baje los talones”. El objetivo es ofrecerle oportunidades para moverse y observar cómo evoluciona su marcha.
¿Influye el calzado si el bebé anda de puntillas?

El calzado no debe utilizarse como tratamiento para obligar al niño a apoyar el talón.
Durante los primeros pasos, interesa que el zapato interfiera lo mínimo posible con el movimiento del pie. Una suela flexible, poco peso, una puntera con espacio suficiente para los dedos y un sistema de cierre que mantenga el pie estable permiten que el niño pueda moverse con libertad.
Dentro de casa y en un entorno seguro, caminar descalzo también es una buena opción. Cuando hace falta protección para salir al exterior, un calzado flexible puede acompañar los primeros pasos sin comprimir innecesariamente los dedos ni limitar el movimiento del pie.
Andadores y saltadores: mejor no utilizarlos para enseñar a caminar
Los andadores con ruedas no enseñan al bebé el patrón normal de la marcha y pueden favorecer que se impulse utilizando principalmente el antepié. Además, permiten desplazarse de una manera diferente a la que utilizaría caminando por sí mismo.
Para aprender a caminar, sigue siendo más interesante el movimiento libre en el suelo, los apoyos espontáneos y la exploración a su propio ritmo.
¿Andar de puntillas necesita tratamiento?
No siempre.
El tratamiento depende de la edad del niño, cuánto tiempo lleva caminando de esta manera, la movilidad del tobillo y, sobre todo, de la causa.
Cuando es necesario intervenir, el profesional puede valorar opciones como fisioterapia, ejercicios específicos, ortesis o yesos seriados. Los tratamientos más invasivos se reservan para situaciones concretas.
Por eso, antes de intentar corregir la marcha en casa, lo importante es saber por qué el niño camina de puntillas.
En resumen
Andar de puntillas durante los primeros pasos puede aparecer de manera ocasional y no significa necesariamente que exista un problema.
Lo que merece más atención es que el niño lo haga constantemente, no pueda apoyar los talones, exista asimetría o aparezcan otras alteraciones del desarrollo motor.
Observar cómo evoluciona, darle libertad para moverse y consultar cuando el patrón persiste es mucho más útil que intentar modificar su forma de caminar mediante zapatos rígidos o correcciones constantes.
Pon a prueba lo aprendido
Responde las preguntas para comprobar cuánto sabes sobre este tema.
1. ¿Cuándo puede ser normal que un bebé camine de puntillas?
2. ¿Qué señal indica que conviene consultar con un profesional?
3. ¿Qué tipo de calzado es más adecuado durante los primeros pasos?
4. ¿Qué ayuda a favorecer una marcha más libre durante los primeros pasos?
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