En LEJAN recibimos esta duda constantemente: ¿Mi hijo tiene pie plano infantil? ¿Debo preocuparme?. 

Lo primero: respira. En la mayoría de casos, el pie plano en niños es frecuente y, sobre todo, fisiológico (parte del desarrollo).

Cuando hablamos de pie plano niños, nos referimos a que el arco interno (el puentecito del pie) se ve bajo o casi no se aprecia cuando el peque está de pie. Muchas veces, además, el talón tiende a irse un poco hacia fuera (planovalgus) y por eso desde atrás puede dar sensación de tobillo metido. Esta combinación es justo la que más se repite en la infancia.

¿Y por qué pasa tanto? Porque el pie infantil no nace terminado. Tiene:

  • Más elasticidad (ligamentos más laxos).

  • Más tejido adiposo en la planta (que tapa visualmente el arco en edades tempranas).

  • Un sistema neuromotor que todavía está aprendiendo a estabilizar.

Por eso, la gran pregunta no es ¿se ve plano?, sino: ¿cómo funciona ese pie? Si el peque corre, salta, juega, no tiene dolor y no se fatiga de forma exagerada, normalmente estamos ante un escenario de tranquilidad.

¿Es normal a su edad? cómo evoluciona el arco del pie en niños

La evolución del arco es progresiva y, sí: durante los primeros años de vida es muy habitual que el pie aparente ser plano. Lo esperable es que, con el crecimiento y el movimiento (juego, fuerza, equilibrio), ese arco vaya definiéndose poco a poco. Por eso, más que obsesionarnos con una edad exacta, nos interesa observar la tendencia: que el arco vaya apareciendo con el tiempo y que el pie sea funcional (sin dolor, sin rigidez y sin limitaciones al moverse).

En otras palabras: no se puede juzgar un pie de 2–3 años con el estándar de un adulto.

Ahora bien, hay un matiz importante que también aparece en la literatura: existe un rango amplio de normalidad y hay personas que pueden mantener un pie plano flexible, funcional y sin dolor toda la vida.

Por eso, insistimos en esta idea LEJAN:

  • Si el niño está asintomático, el pie es flexible y no hay ninguna condición asociada detrás, muchas veces lo más sensato es observar y acompañar con hábitos que favorezcan el desarrollo.

¿Y qué hábitos? Movimiento, juego, superficies variadas… y un calzado que no interfiera en la función natural del pie (luego lo detallamos).

Pie plano flexible vs rígido: la diferencia que cambia todo

Aquí está el plot twist que separa el todo bien del vamos a mirarlo con calma. En pediatría se distinguen dos grandes grupos:

  • Pie plano flexible: cuando decimos flexible nos referimos a función. Es decir, a que los grupos musculares que participan en el comportamiento del arco están trabajando bien y el pie tiene capacidad de adaptarse. En general, cuanto más flexible (más funcional) es un pie plano, mejor pronóstico. Por eso, cuando pedimos al niño que se ponga de puntillas, no buscamos solo ver arco, lo más importante es comprobar que el talón cambia su alineación y pasa de valgo a varo, señal de que el pie se reorganiza. Y un matiz clave: la mayoría de pies planos fisiológicos son flexibles, pero que un pie sea flexible no significa automáticamente que sea siempre normal. También existen pies planos patológicos que pueden seguir siendo flexibles, así que lo valoramos siempre en conjunto: si hay dolor, fatiga, limitación, asimetrías y cómo evoluciona con el tiempo.

  • Pie plano rígido: hay menos movilidad, el pie no cambia al ponerse de puntillas y puede estar asociado a uniones anómalas entre huesos (por ejemplo, coaliciones tarsales). Este tipo suele requerir valoración específica e, incluso, pruebas de imagen en algunos casos.

¿Por qué decimos que cambia todo? Porque el flexible suele manejarse con un enfoque conservador (y muchas veces sin tratamiento), mientras que el rígido sobre todo si duele o limita, no se trata igual.

Cómo saber si el pie plano de tu hijo “funciona bien” (2 pruebas sencillas)

Nos encanta que las familias tengan herramientas para entender lo que ven. Estas dos pruebas se usan mucho como referencia y son muy fáciles de hacer en casa. Importante: son orientativas y no sustituyen una consulta con un profesional. Si hay dolor, rigidez o una asimetría marcada, mejor consultar directamente.

Test de Jack: si aparece el arco al elevar el dedo gordo

Con el niño de pie, eleva suavemente el dedo gordo (flexión dorsal del hallux).
¿Qué esperamos en un pie flexible? Que aparezca el arco interno y el pie se organice mejor. Esta reacción se asocia al funcionamiento del mecanismo de la fascia plantar (efecto cabrestante).

Interpretación LEJAN (simple):

  • Si aparece arco → suele apuntar a flexibilidad y mejor pronóstico funcional.

  • Si no aparece nada, o hay molestia/rigidez → merece una valoración más completa.

Ponerse de puntillas: qué debería hacer el talón y el arco

Pide al peque que se ponga de puntillas. En un pie plano flexible, al ponerse de puntillas normalmente:

  • El arco sube (se define más)

  • Y el talón tiende a corregirse (pasa de valgo a varo).

Interpretación LEJAN:

  • Si al ponerse de puntillas el pie cambia a mejor→ suele ser flexible.

  • Si no cambia (y especialmente si hay dolor o rigidez) → ojo, podría requerir estudio.

Señales de alarma: cuándo consultar (dolor, rigidez, asimetrías)

Aquí vamos al grano. Consulta si aparece alguno de estos puntos:

  • Dolor persistente (pies, tobillos, piernas) o dolor que aparece con deporte/actividad y se repite.

  • Rigidez: el pie no cambia en las pruebas (puntillas/Jack) o se ve bloqueado.

  • Asimetrías claras: un pie muy distinto al otro.

  • Limitación funcional: se cansa demasiado, evita correr/jugar, o hay fatiga marcada.

  • Empeoramiento progresivo (no por un día de cansancio, sino tendencia sostenida).

En LEJAN lo resumimos así: si molesta, limita o no es flexible, mejor que lo valore un profesional.

Causas y factores que influyen en el pie plano niños

El pie plano infantil suele tener un origen multifactorial. Los referentes clínicos destacan:

  • Genética / herencia.

  • Hiperlaxitud (niños muy elásticos).

  • Obesidad (más carga sobre estructuras).

  • Trastornos neuromusculares o del tejido conectivo en algunos casos.

  • Calzado inadecuado y/o baja actividad física (como factores ambientales que pueden influir).

Si el objetivo es que el pie se desarrolle con un estímulo natural, nos interesa que el pie trabaje y reciba información del suelo (propiocepción), sin que el calzado lo encorsete. En nuestra filosofía Barefoot Bonito combinamos anatomía funcional + estética, pero la prioridad sigue siendo la función.

Tratamiento del pie plano infantil: observar, ejercicios y plantillas (cuándo sí)

Este es el punto donde internet se divide. Nosotros lo enfocamos con una brújula muy clara: síntomas y funcionalidad.

  • En la mayoría de casos de pie plano flexible asintomático, el manejo suele ser observación y seguimiento, porque tiende a mejorar con el crecimiento.

  • Si hay síntomas (dolor, fatiga, limitación), lo primero es hacer un buen análisis del caso y, a partir de ahí, empezar con medidas conservadoras: como ejercicios, educación y, en algunos casos, plantillas para aliviar síntomas (con el matiz importante de que pueden ayudar a síntomas, pero no garantizan cambiar la estructura o la evolución).

Qué solemos recomendar como base (siempre que no haya alarmas):

  • Más juego activo (correr, saltar, trepar).

  • Andar descalzo (con seguridad) y por superficies variadas, incluso el COPCLM sugiere terrenos naturales y ejercicios sencillos como puntillas.

  • Ejercicios camuflados en juego: equilibrio, puntillas, caminar como animales, etc.

¿Cuándo sí tiene sentido valorar plantillas?

  • Cuando un profesional lo pauta tras explorar (no por tener el arco bajo sin más).

Zapatos para pie plano niños: cómo elegir calzado que no lo empeore

En LEJAN lo enfocamos así: el objetivo del calzado no es crear arco, sino no interferir con el desarrollo natural del pie y favorecer que el pie trabaje. Un pie plano flexible (que es el más frecuente) mejora con movimiento, estímulo y fuerza progresiva, por eso el calzado ideal es el que acompaña, no el que corrige.

Lo que sí vemos a menudo es que algunos zapatos, por su construcción, pueden hacer que el pie trabaje peor (y que el niño se canse más) aunque el pie no tenga un problema grave. ¿En qué nos fijamos?

  • Rigidez excesiva: cuando la suela no flexa, el pie pierde información del suelo y se desconecta de la propiocepción. En niños esto importa muchísimo, porque están aprendiendo a estabilizar.

  • Puntera estrecha: si los dedos van apretados, el pie pierde base de apoyo. Y sin una base estable, el arco y el control del tobillo lo tienen más difícil.

  • Drop (talón más alto): eleva el talón y cambia cómo se reparte la carga. En algunos niños eso puede aumentar la tendencia a “colapsar” hacia dentro, porque el cuerpo busca estabilidad como puede.

  • Peso del zapato: parece una tontería, pero un zapato pesado en un niño pequeño es como ir con una mochila en los pies. Cuanto más ligero y flexible (sin pasarse), más natural suele ser la marcha.

Y un consejo muy práctico para compra: no buscamos un zapato para pie plano, buscamos un zapato que le permita moverse bien (sin rozaduras, sin torpeza extra, sin fatiga rara). Si el peque se mueve cómodo y activo, normalmente estamos eligiendo bien.

Checklist Lejan: suela flexible, drop 0, horma ancha y ajuste firme

Este es nuestro checklist base (lo que defendemos como marca):

  • Suela flexible (el “gestito Lejancitos” como idea de máxima flexión y transmisión de información del suelo).

  • Drop 0 real (sin desnivel talón-puntera) para no cambiar cargas artificialmente.

  • Horma ancha / puntera anatómica para que los dedos (y especialmente el gordo) trabajen alineados y con espacio.

  • Ajuste firme: si el cierre no regula bien, el pie se desplaza dentro y lo que ves por fuera se distorsiona.

Extra (muy práctico): medid bien. En LEJAN recomendamos un margen lo más cercano a 1 cm entre el dedo más largo y el final de la plantilla como guía de ajuste. 

FAQS

1) ¿El pie plano infantil se “cura” solo?

En muchos peques, sobre todo si el pie es flexible y no hay dolor, el arco se va definiendo de forma progresiva con el crecimiento y el movimiento. Más que pensar en “cura”, nos fijamos en la tendencia y en la función: que el niño se mueva bien, sin molestias ni limitaciones.

2) ¿El pie plano infantil puede causar dolor en piernas o rodillas?

Puede ocurrir en algunos casos, especialmente si hay fatiga, sobrecarga o el niño hace mucha actividad y el pie no está gestionando bien el esfuerzo. Si hay dolor repetido (pies, tobillos, piernas o rodillas), es una buena idea consultar para valorar el conjunto.

3) ¿Qué pasa si solo tiene un pie plano y el otro no?

Si hay una asimetría clara (un pie muy distinto al otro), no lo dejamos en “ya se le pasará” sin más. No significa automáticamente algo grave, pero sí es uno de los motivos por los que recomendamos una valoración profesional, sobre todo si además hay dolor o limitación.

4) ¿Qué es mejor: andar descalzo o siempre con zapatos?

Depende del contexto, pero en general, en casa (con seguridad), caminar descalzo y jugar en superficies variadas puede ser un estímulo muy positivo. Y cuando toca calzarse, buscamos lo mismo: que el zapato no interfiera (suela flexible, drop 0, horma ancha) y que ajuste bien para que el pie trabaje de forma natural.



Alejandro Martínez Calderon