Retraso en la marcha del bebé: señales que merecen atención

Retraso en la marcha del bebé: señales que merecen atención

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Que un bebé tarde un poco más que otro en caminar no significa necesariamente que exista un problema. El desarrollo motor tiene bastante variabilidad y cada niño puede alcanzar los distintos hitos a su propio ritmo.

La marcha independiente suele aparecer entre los 9 y los 18 meses, con una media alrededor de los 12-13 meses. Más que comparar edades exactas, lo importante es observar cómo evoluciona el bebé y si va adquiriendo nuevas habilidades.

Hitos que aparecen antes de empezar a caminar

Antes de dar sus primeros pasos, el bebé suele ir desarrollando otras capacidades que preparan su cuerpo para la marcha.

De forma orientativa, suele aparecer primero el control de la cabeza alrededor de los 3 meses, los giros entre los 4 y 6 meses y la capacidad de mantenerse sentado entre los 6 y 9 meses.

Después puede llegar el gateo, normalmente entre los 6 y 12 meses, aunque no todos los bebés gatean y saltarse esta etapa no implica necesariamente un problema.

Más adelante comienzan a ponerse de pie con apoyo y a desplazarse agarrándose a muebles antes de caminar solos.


Cuando pierde una habilidad que ya había aprendido

Una de las señales que merece especial atención es la regresión.

Si un bebé deja de hacer algo que anteriormente hacía con normalidad —por ejemplo, mantenerse sentado, desplazarse o ponerse de pie— conviene consultar con un profesional para valorar qué está ocurriendo.

No se trata simplemente de que avance más despacio, sino de una pérdida de una habilidad que ya había adquirido.

Rigidez, flacidez o movimientos muy asimétricos

También conviene observar cómo se mueve el bebé.

Una flacidez muscular muy marcada puede dificultar que mantenga determinadas posturas, mientras que una rigidez excesiva puede limitar sus movimientos.

Otra señal a tener en cuenta es la asimetría persistente, por ejemplo, utilizar claramente un lado del cuerpo mucho más que el otro, arrastrar siempre la misma pierna o desplazarse de una forma muy desigual.

Cuando estas diferencias son claras y se mantienen en el tiempo, es recomendable valorarlas.

¿Por qué algunos bebés empiezan a caminar más tarde?

No siempre existe una causa médica detrás de un inicio más tardío de la marcha.

El entorno y las oportunidades de movimiento también influyen. Un bebé que pasa mucho tiempo en hamacas, sillas, brazos u otros sistemas de contención tiene menos ocasiones de experimentar libremente con su cuerpo.

El poco tiempo en el suelo, el uso prolongado de andadores o un calzado demasiado rígido desde edades tempranas también pueden limitar algunas de esas experiencias de movimiento.

Por eso, más que intentar “enseñarle a caminar”, resulta más útil ofrecerle oportunidades para moverse y descubrir por sí mismo cómo sentarse, desplazarse, ponerse de pie y mantener el equilibrio.

Cómo favorecer la marcha desde casa

El suelo es uno de los mejores espacios para que el bebé explore su movimiento.

Puede ayudar dejarle tiempo para jugar libremente en una superficie segura, colocar juguetes a una distancia que le anime a desplazarse y permitir que experimente distintas posiciones sin intentar adelantar etapas.

También conviene evitar utilizar el andador como herramienta para aprender a caminar. El bebé necesita desarrollar equilibrio, fuerza y control corporal por sí mismo.

La idea no es acelerar la marcha, sino crear un entorno donde pueda practicar.

El papel del calzado y las superficies

Antes de que el bebé camine, normalmente no necesita zapatos dentro de casa. Siempre que la temperatura y la superficie lo permitan, puede estar descalzo o con calcetines antideslizantes.

Cuando empieza a caminar fuera de casa, el calzado pasa principalmente a tener una función de protección.

En esta etapa conviene elegir un zapato ligero, flexible y con espacio suficiente para los dedos, evitando suelas excesivamente rígidas que dificulten el movimiento del pie.

También es interesante que el bebé pueda experimentar diferentes superficies seguras, ya que cada una aporta estímulos distintos mientras aprende a mantener el equilibrio.

¿Cuándo consultar a un profesional?

No es necesario esperar a que el bebé cumpla 18 meses si existe alguna señal que genera preocupación.

Conviene consultar especialmente si aparecen asimetrías claras, mucha rigidez o flacidez, pérdida de habilidades ya adquiridas o dificultades importantes para alcanzar los hitos motores.

También es recomendable comentarlo con el pediatra si los padres perciben que algo en el desarrollo no está evolucionando como esperaban.

Detectar una dificultad de forma temprana permite valorar qué está ocurriendo y, cuando sea necesario, acompañar el desarrollo motor desde las primeras etapas.

Preguntas frecuentes

¿Es un problema que mi bebé no gatee?

No necesariamente. Algunos bebés no pasan por una fase clara de gateo y comienzan a ponerse de pie y caminar directamente. Lo importante es valorar el desarrollo motor en conjunto.

¿El andador ayuda a caminar antes?

No es necesario para aprender a caminar y puede reducir el tiempo que el bebé pasa practicando movimientos de forma libre en el suelo.

¿A qué edad debería preocuparme si no camina?

La marcha independiente suele aparecer antes de los 18 meses. Si al llegar a esta edad todavía no camina solo, conviene realizar una valoración profesional.

¿Qué calzado necesita para aprender a caminar?

Dentro de casa, siempre que sea seguro, puede estar descalzo. Cuando necesite protección en exteriores, es preferible un calzado ligero, flexible y con suficiente espacio para los dedos, que respete la forma de su pie favoreciendo su correcto desarrollo.

¿Caminar de puntillas es una señal de alarma?

Puede aparecer de forma ocasional cuando están aprendiendo a caminar. Si se convierte en el patrón habitual, aparece solo en un pie o persiste con el tiempo, conviene consultarlo.

¿Debo intentar que practique caminar todos los días?

No es necesario entrenar la marcha de forma específica. El juego libre, el tiempo en el suelo y las oportunidades para desplazarse y ponerse de pie suelen ser la mejor forma de favorecer su desarrollo.

Pon a prueba lo aprendido

Responde las preguntas para comprobar cuánto sabes sobre este tema.

1. ¿Hasta qué edad puede considerarse dentro de la variabilidad normal que un bebé empiece a caminar de forma independiente?

2. ¿Cuál de estas situaciones merece valoración profesional?

3. ¿Qué señal es especialmente importante vigilar durante el desarrollo motor?

4. ¿Qué puede favorecer mejor el desarrollo de la marcha en casa?

Elena Rodríguez Núñez

Escrito por

Elena Rodríguez Núñez

Barefoot Specialist

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