Pies durante el embarazo: cambios normales y cómo cuidarlos mes a mes

Pies durante el embarazo: cambios normales y cómo cuidarlos mes a mes

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Durante el embarazo, los pies también cambian. El aumento de peso, las hormonas y la retención de líquidos pueden modificar la forma de apoyar, provocar hinchazón o hacer que un calzado que antes resultaba cómodo empiece a apretar.

La mayoría de estos cambios son habituales y evolucionan a medida que avanza el embarazo. Lo importante es saber qué puede aparecer en cada etapa, cómo cuidar los pies y reconocer aquellas señales que sí necesitan valoración.

El documento de referencia organiza estos cambios por trimestres, así que el recorrido mes a mes se plantea respetando esas tres fases, sin atribuir a cada mes cambios específicos que el documento no establece.

¿Por qué cambian los pies durante el embarazo?

No existe una única causa.

Por un lado, el aumento progresivo de peso incrementa la carga que soportan los pies. Por otro, durante el embarazo aumentan hormonas como la relaxina, que favorecen una mayor laxitud de los ligamentos.

A esto se suma la retención de líquidos y, especialmente en las últimas etapas, la dificultad del retorno venoso por la presión que ejerce el útero.

El resultado puede ser una combinación de hinchazón, cambios en la pisada, aumento de talla, molestias plantares, calambres o sensación de pesadez.

Meses 1, 2 y 3: los primeros cambios

Durante el primer trimestre los cambios visibles en los pies suelen ser menores que al final del embarazo.

Sin embargo, pueden empezar a aparecer calambres, hormigueo o cambios en la sensación de las piernas y los pies.

En esta etapa merece la pena empezar a prestar atención al calzado. Si un zapato ya resulta justo antes de que aparezca hinchazón importante, probablemente se vuelva todavía más incómodo conforme avance el embarazo.

También es un buen momento para mantener una rutina sencilla de movilidad del tobillo y de los dedos.

Meses 4, 5 y 6: cambia la forma de apoyar

Durante el segundo trimestre aumenta progresivamente la carga sobre los pies y pueden empezar a notarse cambios en la pisada.

La acción de la relaxina sobre los ligamentos puede favorecer que el pie se vuelva algo más largo o ancho. Algunas mujeres incluso necesitan una talla diferente durante el embarazo.

También puede comenzar a aparecer sobrecarga plantar o molestias en la zona de los metatarsianos, especialmente después de pasar muchas horas de pie.

En esta etapa conviene revisar que el calzado tenga suficiente espacio y no comprima el antepié.

Meses 7, 8 y 9: hinchazón, pesadez y mayor sobrecarga

El tercer trimestre es normalmente la etapa en la que los cambios en los pies se hacen más evidentes.

La retención de líquidos puede provocar edema en pies y tobillos, sobre todo al final del día o cuando hace calor. También pueden aparecer con mayor frecuencia varices, calambres y dolor plantar relacionado con el aumento de carga.

El calzado puede sentirse más estrecho incluso aunque la talla real del pie no haya cambiado.

En estos meses resulta especialmente útil elegir cierres ajustables, ya que permiten adaptar el zapato a las variaciones de volumen que pueden producirse a lo largo del día.

¿Es normal que aumente el número de pie?

Puede ocurrir.

La relaxina aumenta la laxitud ligamentosa durante el embarazo y, junto con el incremento de carga, puede modificar ligeramente la estructura del pie.

Por eso algunas mujeres perciben que el pie se ha ensanchado o alargado y necesitan utilizar una talla mayor.

Además, la hinchazón puede aumentar temporalmente el volumen, por lo que no todos los cambios de talla significan necesariamente que el pie haya crecido de forma permanente.

Hinchazón de pies durante el embarazo: cómo aliviarla

El edema suele aparecer con mayor frecuencia al final del día y puede empeorar con el calor o después de permanecer mucho tiempo de pie.

Algunas medidas sencillas pueden ayudar:

  • Elevar las piernas durante unos minutos varias veces al día.

  • Evitar permanecer demasiado tiempo en la misma posición.

  • Realizar movimientos suaves de tobillo.

  • Utilizar calzado que no comprima.

  • Mantenerse activa dentro de las recomendaciones indicadas durante el embarazo.

El documento también propone elevar los pies durante unos 10-15 minutos, dos o tres veces al día.

Ejercicios sencillos para cuidar los pies

No hace falta realizar ejercicios complejos.

Las circunducciones de tobillo, la flexión y extensión de los dedos y los estiramientos suaves de la cadena posterior pueden ayudar a mantener la movilidad.

También puede resultar agradable caminar descalza sobre superficies seguras y variadas si resulta cómodo.

El objetivo no es entrenar el pie de forma intensa, sino mantenerlo móvil mientras va cambiando la carga corporal.

Cómo cuidar los pies durante todo el embarazo

La higiene también adquiere importancia conforme avanza el embarazo.

Conviene lavar los pies y secarlos bien, especialmente entre los dedos, además de hidratar la piel para evitar sequedad y pequeñas grietas.

A medida que aumenta el abdomen puede resultar más difícil acceder a los pies. Si cortar las uñas o revisarlos correctamente se vuelve complicado, es preferible pedir ayuda o acudir a un profesional antes que adoptar posiciones incómodas o realizar el corte sin buena visibilidad.

Cómo debería ser el calzado durante el embarazo

El mejor zapato durante esta etapa no es necesariamente el más blando ni el más grande.

Conviene buscar:

  • Horma amplia, que permita espacio suficiente para los dedos.

  • Cierre ajustable, especialmente útil cuando cambia el volumen del pie.

  • Materiales transpirables.

  • Suela con buen agarre.

  • Flexibilidad suficiente para acompañar el movimiento del pie.

El equilibrio también puede cambiar durante el embarazo, por lo que una suela estable y con buen agarre cobra especial importancia.

En cuanto al drop, un calzado plano puede resultar cómodo para algunas mujeres, pero el documento señala que el cero drop debería utilizarse cuando la cadena posterior lo permita, especialmente si se viene de utilizar durante años un calzado con talón elevado.

Modelos como Lejan Melrose®, con espacio amplio para los dedos, o Lejan One®, con cero drop y suela flexible, pueden encajar según la etapa del embarazo, el tipo de pie y la adaptación previa de cada mujer.

Cambios normales frente a señales de alarma

La hinchazón gradual de pies y tobillos puede ser habitual, especialmente durante el tercer trimestre.

Sin embargo, una hinchazón que aparece de forma repentina, especialmente si también afecta a manos o cara, merece atención.

Si además se acompaña de dolor de cabeza intenso, alteraciones de la visión o dolor en la zona alta del abdomen, es importante buscar valoración médica, ya que estos síntomas pueden relacionarse con preeclampsia.

También debe valorarse una hinchazón muy marcada o dolorosa que afecte especialmente a una sola pierna.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que los pies aumenten de talla durante el embarazo?

Sí, puede ocurrir. La laxitud ligamentosa, el aumento de carga y la hinchazón pueden hacer que el pie se ensanche o aumente ligeramente de longitud.

¿Por qué se hinchan más al final del día?

Porque la gravedad favorece la acumulación de líquido en las extremidades inferiores después de pasar varias horas de pie o sentada.

¿Tengo que comprar zapatos más grandes?

Solo si realmente lo necesitas. Más que comprar una talla excesivamente grande, es importante que el zapato tenga suficiente amplitud y que el pie no quede comprimido.

¿Qué tipo de calzado conviene evitar?

Los zapatos muy estrechos, rígidos o que comprimen los dedos pueden resultar especialmente incómodos cuando aumenta el volumen del pie.

¿El barefoot es adecuado durante el embarazo?

Puede encajar en algunas mujeres, especialmente si ya estaban adaptadas previamente. Pasar directamente a cero drop durante el embarazo sin adaptación previa puede no ser la mejor opción para todas.

¿Cuándo debería consultar por la hinchazón?

Cuando aparece de manera repentina, es muy marcada o se acompaña de otros síntomas como hinchazón de cara y manos, dolor de cabeza, visión borrosa o dolor abdominal.

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1. ¿Por qué pueden cambiar los pies durante el embarazo?

2. ¿En qué etapa suele hacerse más evidente la hinchazón de pies y tobillos?

3. ¿Qué característica es especialmente útil en el calzado durante el embarazo?

4. ¿Qué situación relacionada con la hinchazón merece valoración médica?

Elena Rodríguez Núñez

Written by

Elena Rodríguez Núñez

Barefoot Specialist

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